¿AMASTE A JESUCRISTO?

En el retiro espiritual de los Eudistas de El Minuto de Dios, reflexionamos sobre el sacerdocio, ese gran don que se nos ha confiado. El nombre del retiro fue: «cuida del don que Dios te encomendó», frase tomada de la primera carta a Timoteo 4, 14.

En este retiro hemos vivido grandes reflexiones en torno al ministerio confiado desde el sacerdocio de Jesucristo, «ineludiblemente referencial; la carismática-eudista, ya que san Juan Eudes entendió que la renovación de la Iglesia pasaba por sacerdotes renovados, tuvo la valentía de tomar iniciativas concretas al respecto y para ello dotó a la Congregación de un pensamiento profundo y estimulante; y la del Minuto de Dios, que está testimoniada en el peculiar estilo sacerdotal del p. Rafael García Herreros, en su integridad personal, su pasión por Jesucristo y la Iglesia, su ejemplo de pobreza personal y su auténtico compromiso con los pobres».

En efecto, el acento principal está en cuidar el don que se nos ha confiado. Pero hay un texto del padre Rafael García Herreros que me quedó resonando profundamente. Este escrito lleva por título: Preguntas a las tumbas. Allí, el Siervo de Dios expone las principales características de varios eudistas fallecidos y cuyas tumbas están en el Seminario Valmaría (Usaquén, Bogotá). Pero a muchos de ellos les pregunta después de exponer sus grandezas: ¿amaste a Jesucristo?

Por eso quiero invitarlo a usted que lee este sencillo artículo: no piense en las grandezas que posee, no piense en las carencias que tiene, sino que preséntese ante Dios con sincero corazón y pregúntese: ¿amaste a Jesucristo?

Las cosas pasan: la pobreza y la riqueza, la alegría y la tristeza, los gozos, las esperanzas, los miedos y toda esta vida mortal. Todo pasa. ¿Y su amor por Jesucristo? ¡Eso es lo que queda al final de la vida! Si no lo ha hecho, que no pase hoy sin decirle al Hijo de Dios que lo ama…

Fuente: https://catholic-link.com/