¿Qué hacer si alguien me insulta?

Un insulto son palabras fuertes que buscan lastimarnos.

Insultar es la acción de ofender a alguien provocándolo con palabras o acciones y además también es el efecto de esa acción, es decir, las palabras o acciones o las palabras ofensivas.  

¿Quién no ha sido insultado alguna vez? Ya sea con justa razón, o no, todos alguna vez fuimos insultados; no es bueno, pero es parte de la vida. El problema de los insultos son las emociones negativas asociadas a ellos. Pero ¿qué podemos hacer si alguien nos insulta? ¿cuál sería la mejor respuesta de parte nuestra? Para apartar estas emociones, hay diversas estrategias basadas en el raciocinio. A continuación, te lo decimos. 

  1. ¿Es verdad? Párate un minuto para analizar si el insulto es cierto, o para ver por qué te sientes insultado. Quizás lo que te han dicho es verdad. En este caso deberás das las gracias a la persona. 
  2. ¿Cuánto entiende la otra persona del tema? Puede ser que la otra persona no tenga toda la información necesaria para entender la situación. Si lo consideras importante, puedes aclarar los hechos.
  3. ¿Quién ha sido la fuente del insulto? Podrás aceptar el insulto como una crítica constructiva si la persona es respetada por sus conocimientos en la materia. En caso contrario puedes sentirte aliviado: si la persona no entiende del tema y te critica, entonces probablemente lo estarás haciendo bien

Sobre todo, debemos perdonar. ¿Es difícil? Si, pero es necesario. Jesús mismo nos mandó a perdonar y lo decimos todos los domingos durante la Santa Misa: «[…] y perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden […]». O también podemos encontrar algo al respecto en Marcos 11:25: «Y cuando estén orando, perdonen lo que tengan contra otro, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados».

¿Queremos más razones? Mateo 18:21-22 «Entonces Pedro, acercándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete». Allí está, a perdonar a nuestro prójimo, así estaremos ganando el perdón de nuestros pecados. 

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